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Cultura digital en los bancos, desafío del siglo XXI

La hiperautomatización de los negocios, es decir, el proceso que busca automatizar la mayor cantidad posible de procesos corporativos para ahorrar tiempo y dinero, y para garantizar un mejor cumplimiento de las tareas, plantea una serie de retos para las organizaciones. El principal, claro está, es la relación compleja que hay entre seres humanos, encargados de las tareas en los negocios, y tecnología, que por su velocidad es capaz de desarrollar las tareas de una forma más rápida y efectiva que la de las personas. Por eso, la cultura digital en bancos, y en general en todo tipo de negocios, es un desafío importante para el éxito de estos cambios.

La cultura organizacional se refiere a todas las prácticas que se desarrollan en un negocio y que constituyen la visión y la misión de esa organización:

La cultura es un componente clave en un negocio y tiene un impacto importante en la dirección estratégica del negocio. La cultura influye en la gerencia, las decisiones, y en todas las funciones de la compañía, desde la contabilidad hasta la contabilidad. Podemos pensar principalmente en la cultura nacional, pero este es solo un aspecto, la cultura del negocio es una única dimensión, que incluye pararse adecuadamente para reuniones, negociaciones, formalidades, uso de redes sociales, trabajos internos y localización del trabajo y otros elementos (businessculture.org).

Por esto la cultura organizacional es en el fondo la base de valores, visiones y prácticas que le dan forma a un negocio. Dependiendo de cómo sea esta cultura, habrá un cierto ritmo, unas prioridades, unas prácticas comunicativas entre las personas, y esto influye en cualquier novedad que se introduzca en el negocio.

Por ejemplo, en un negocio cuya cultura organizacional se basa en el aislamiento y la individualidad excesiva entre sus participantes, si se intenta implementar alguna novedad que se basa en la comunicación fluida y precisa, habrá problemas y seguramente la nueva implementación resultará en más problemas que beneficios. Por eso ante cualquier novedad que desafíe las prácticas de la cultura organizativa, un negocio tiene dos opciones: puede cambiar sus prácticas para recibir adecuadamente esa novedad, o puede rechazar esa implementación y seguir desarrollando igual sus actividades. Por eso la cultura digital en bancos, o en otro tipo de negocios financieros es clave.

Bancos y cultura digital en el siglo XXI

A partir del año 2020, año de la pandemia por coronavirus que todavía estamos enfrentando, las reglas en los negocios han cambiado drásticamente. La principal diferencia es que la tecnología ya no es una opción, como solía serlo. Ahora esta es una necesidad, una obligación que toda organización debe satisfacer para mantenerse en lugares importantes de competitividad.

Si para todo negocio hay una necesidad de poner la tecnología en los primeros lugares de prioridad, para las entidades financieras esta necesidad es vital, pues sus funciones son la

base de las actividades de las poblaciones del mundo. Sin embargo, además de tener una carga tecnológica renovadora, lo más importante es que también introduzcan un importante elemento cultural: la cultura digital.

La cultura digital facilita la libre circulación de información al poner a sus audiencias en el primer lugar y haciendo de la tecnología una prioridad secundaria. Pero las instituciones financieras en la industria están fallando en proveer a sus consumidores con la experiencia personalizada que estos buscan, en gran parte debido a la falta de cultura digital en la organización (thefinancialbrand.com).

La tecnología cotidiana a la que tienen acceso los usuarios hoy, como smartphones, y todo tipo de dispositivos inteligentes que los enlazan con sus cuentas bancarias, hacen que estos usuarios exijan cada vez una mejor y más eficiente atención a sus demandas, y que haya una respuesta inmediata a sus necesidades. Esto incluye todo tipo de servicios, desde compras en línea hasta solicitud de préstamos o de extractos o certificados bancarios. Pero para que esto funcione las entidades bancarias, además de ofrecer las plataformas digitales, deben transformar su cultura organizacional.

Esto significa que permiten que sus empleados conozcan a profundidad las herramientas digitales que van a implementar, y que estos pueden usarlas adecuadamente. Y que la organización se mueve también al ritmo de estas soluciones para ofrecer un mejor servicio a los clientes: “simplemente digitalizar las formas antiguas de hacer las cosas es inadecuado. Los bancos y las uniones prestamistas deben integrar las partes fragmentadas de las iniciativas de transformación digital, como sistemas que necesitan datos para ingresar múltiples veces”. (thefinancialbrand.com).

Es precisamente esta una de las misiones que nos hemos puesto en Dexon. Nuestras soluciones de software, y la intervención que hacemos en la clarificación del diseño de los procesos en la organización, buscan precisamente que con una clara distribución de las actividades y las responsabilidades en la compañía, esta empiece a cambiar gradualmente su cultura para adaptarla a las necesidades de lo digital y pueda así enfrentar los desafíos que tiene esta nueva forma de llevar los negocios desde lo automático y lo digital. Somos plenamente conscientes de que la formación de una cultura digital en los bancos es un reto para los negocios de este siglo que avanza con grandes cambios; y así allá dirigimos nuestros pasos.

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