Se conoce como flujo de trabajo a la manera en que se suceden y conectan las actividades en la operación corporativa. El flujo de trabajo es esencial porque de su efectividad depende que se alcancen las metas fijadas y que se les brinde satisfacción a los clientes, que son quienes reciben el producto o servicio que viene de todas esas actividades.

Para cualquier entidad es fundamental tener en perspectiva todo el fujo de trabajo, con todas las actividades y responsables, porque muchas veces el mejoramiento de un proceso se da cuando se mejora el flujo de trabajo, y no solo cuando se cambian partes puntuales del proceso. Esto significa que el mejoramiento depende más de un desarrollo de los nexos entre las actividades y de la comunicación entre los responsables, que de las actividades en sí mismas, como acciones aisladas. Por ejemplo, más importante que conseguir un mejor analista de datos es revisar por qué la información del analista que está no llega adecuadamente a la gerencia o por qué esa información no es comprendida por las directivas.

A esto se refieren estas palabras que tienen aplicación también en el mundo corporativo:

Al intentar mejorar nuestro trabajo, o cuando las cosas van mal, tendemos a usar todos nuestros recursos en mejorar nuestras habilidades: compramos libros, tomamos costosos cursos de profesionalización, vemos tutoriales y practicamos. Cuando seguimos golpeándonos con el mismo tipo de problemas, hacemos más de lo mismo y no nos damos cuenta de que no son nuestras habilidades lo que debemos mejorar. Es nuestro flujo de trabajo (Mayer, 2018)