El dinero en físico parece estar desapareciendo. Monedas y billetes empiezan a escasear y las compras en línea, hechas por medio de pagos con tarjetas de crédito y todo tipo de plataformas para pagar en internet, están aumentando. Además, el impacto que provocaron las medidas sanitarias de la pandemia por coronavirus aceleraron esta tendencia: las cuarentenas forzaron al uso de compras por teléfono y en línea, y a la disminución del dinero físico que, además, era visto como un posible agente de transmisión del virus. Ahora se habla entonces de economía digital. ¿Cómo deben responder los negocios y su tecnología a esta nueva economía?
Primero veamos qué es lo que se entiende hoy por economía digital:
La economía digital es la actividad económica resultante de los miles de millones de conexiones diarias en línea entre personas, empresas, dispositivos, datos y procesos. La espina dorsal de la economía digital es la hiperconectividad, es decir, la creciente interconexión de personas, organizaciones y máquinas que resulta de Internet, la tecnología móvil y el Internet de las cosas (IoT). (deloitte.com)
Esta transformación está a su vez cambiando muchos otros aspectos de nuestra cotidianidad: “La economía digital está tomando forma y socavando las nociones convencionales sobre cómo están estructuradas las empresas; cómo interactúan las empresas; y cómo los consumidores obtienen servicios, información y bienes” (deloitte.com).
Frente a esto, los directivos y gerentes de negocios en todo el mundo deben asumir que su forma de hacer transacciones y de comunicarse con sus clientes debe transformarse radicalmente, pues la interconexión basada en el internet acelera todos lo procesos, exige mayor efectividad y precisión, cambia nuestra mirada sobre la realidad, y crea nuevas expectativas a los clientes, pues cambia sus necesidades:
Atrás quedaron los días de los DVD de películas y los CD de música o los discos. Ahora, estos productos están a nuestra disposición de forma digital. Ya no es necesario ningún producto tangible. Lo mismo ocurre con servicios como la banca, los seguros, etc. No hay necesidad de visitar el banco si se pueden hacer todas las transacciones en línea. Así que ciertos bienes y servicios se han digitalizado completamente en esta economía digital. (toppr.com)
Uno de los impactos más fuertes que reciben los negocios de parte de la economía digital es el hecho de tener que tramitar pagos y cobros de todo tipo mediante plataformas digitales. Eso significa que el registro y la gestión de todas estas cuentas deben estar ligados directamente a las transacciones digitales, y deben tener soportes contables en registros que vengan directamente de las plataformas de pago. Por eso, ser capaces de alinear herramientas como PayPal, plataformas de pagos con tarjeta de crédito, sin contar las criptomonedas y las billeteras virtuales, es un reto enorme para los negocios.
Contar con soluciones de automatización y gestión informática del negocio que puedan integrar todas estas herramientas de manejos de dinero virtual es esencial para las compañías de hoy. Sin esto, se generarán demoras y fallas contables por el paso de un sistema a otro.
Además, para agilizar procesos de este tipo también se debe contar con programas integrados que puedan generar reportes e informes en tiempo real con la información que viene directamente de las plataformas: “Mientras se prevé que la clase media mundial se triplique de aquí a 2030, aumenta la presión sobre los recursos empresariales esenciales, que crecen a un ritmo más lento, de 1,5 veces. La respuesta a este desajuste radica en cómo las empresas comparten de forma segura los datos en tiempo real para que prosperen las aplicaciones comerciales de nueva generación” (deloitte.com).
Por todas estas razones, automatizar y empezar con procesos de transformación digital es esencial hoy. La tecnología para negocios ofrece muchas posibilidades en esa dirección y los gerentes deben empezar a transformar la cultura de sus compañías para que todos estén preparados para abrazar la tecnología y los cambios.
Sin esto, los clientes no recibirán satisfacción a sus demandas que, como ya señalamos, son nuevas en un mundo digitalizado: “Se ha convertido en algo crucial ofrecer a todos los clientes un viaje personalizado y único desde el momento en que aterrizan en el sitio web de una empresa, hasta que realizan una compra en su tienda y más allá” (deloitte.com).
Por supuesto, cada compañía debe adaptar las soluciones adecuadas según el tipo de actividad que desarrolle, pero es inevitable dar un viraje hacia la tecnología y la gestión digital de los procesos financieros que involucran no solo la transacción de dinero y su manejo numérico, sino la atención al cliente y a los diferentes proveedores de la organización.
La solución Dexon Business Process Management ha demostrado que es una herramienta poderosa en este momento de transición. Muchas compañías la han implementado y han usados sus funciones para mejorar sus procesos gracias a la automatización, pero también para tener mayor claridad sobre las finanzas de la compañía y para sentir más confianza de usar la conectividad del internet para todo tipo de transacciones comerciales con clientes y socios. Así, con la integración de los procesos en el sistema integrado de la solución, se dan pasos seguros para convertirse en negocios del siglo XXI.
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